AUTORIDADES AUTORITARIAS
Me parece que ya les conté que vivo en Guayaquil… bueno, ahora les contaré algo que me sucedió en la Perla del Pacífico:
Hace un tiempo vino de viaje un primo, él aprovechó para visitarme, le pedí un momento el carro para que me deje conducir. Con esto de la regeneración urbana, habían cambiado el sentido de algunas calles, y sin querer casi entro por un lugar equivocado, al retroceder, era demasiado tarde, como por arte de magia apareció un carro con los honorables señores de la C.T.G (Comisión de Tránsito del Guayas) y me bajó del carro de mi primo.
- Buenas “cabayero”! Papeles por favor.
- Tenga… (persona… como el Michelena)
- ¿Usted si sabe que acaba de cometer una infracción?
Ahí es cuando toca mandarse todo ese parlamento:
- Si jefe, lo que pasa es que con esto de la regeneración, esta calle no estaba así, pero no importa, hágame la citación y no hay problema. Lo Siento.
Para eso ya se habían dado cuenta de mi acento serrano y para colmo vieron las placas de Chimborazo… eso para ellos significa una sola cosa… Dólares. Y empezó la discusión.
- Uh compadre, sabe que esto significa treinta días de cárcel, lo siento pero tiene que acompañarme
- Pero ya le digo que me haga la citación (al menos eso es lo que dice la “ley”)
- A ver, le voy a ser directo, mire que estamos dos, ¿cuánto tiene?
- Nada, por eso le digo que me haga la citación.
-
Pero mi primo se puso nervioso porque tenía que regresar a Riobamba ese mismo día, entonces él les dio un billete de veinte dólares, grave error.
- Eso no es suficiente cabayero, mire que somos dos, y esto no nos alcanza para nada… todo está caro
Me encantó lo directos que pueden ser estos tipos para ese tipo de cosas.
Al no ofrecerles más dinero, saben lo que hicieron? Me subieron a la patrulla y mi primo manejaba detrás de nosotros. Ya adentro del auto ellos me contaban lo mal que la iba a pasar en la cárcel, que había unos negrototes que me iban a hacer de todo… Todo eso era para meterme el miedo y que les de más plata.
- ¿Tiene usted tarjeta de débito?
- ¡Si!
- Bueno, ya está. Compañero, vamos hasta el banco para arreglar de una vez este asunto y salvarle la vida a este señor.
Me llevaron entonces hasta un cajero automático y tuve que darles otros veinte dólares. Hasta ese punto ha llegado nuestro país con ese tipo de instituciones que nadie puede corregir porque desde la cabeza, se dejan corromper al ver dinero de por medio.
Eso en Guayaquil.
Hace dos semanas, estaba en la fiesta de un amigo, ya era tarde y decidí escaparme de esa fiesta para bajar a mi casa.
Y pasó lo mismo, me detuvieron dos policías diciendo que manejaba en estado de embriaguez. (no lo niego, sí me pegué unos cuantos tragos)
Pero uno de estos policías me puso de inmediato el tolete en el cuello, el brazo detrás, como si fuera un delincuente, y me subió a la patrulla. El otro se subió a mi carro y empezó a manejar.
Entonces lo primero que hice fue decirles que arreglemos esto de otra manera, esperando que me digan lo mismo que los de Guayaquil, pero resulta que justo a mi me tocaron los insobornables de la institución, lo que me pareció que está muy bien.
Pero lo que no me pareció para nada correcto fue el trato que le dan a los ciudadanos, ya que por el Parque Sucre estaban unos tipos bebiendo y no tenían para nada una buena apariencia.
Le dije al policía que por qué no les detenía también a ellos que siguen bebiendo, en lugar de a mi que ya estaba yendo a mi casa. Él detuvo el carro, cogió nuevamente el tolete y me lo puso en el cuello:
- Tú a mi no me das órdenes pedazo de %&*$%*%&/**.
Eso no es justo. Hay maneras de decirle a alguien “cometiste una infracción y estás detenido” Punto.
Lo más gracioso es que entre los dos me obligaron a hacer la prueba de alcoholemia, cosa que tampoco es legal. Y remataron diciéndome que si es que funcionan las plumas, las luces intensas, las direccionales… y lo más estúpido de todo, ME PREGUNTARON SI ES QUE FUNCIONA EL CENICERO.
Cosas como esta son las que hay que ir corrigiendo en nuestra ciudad y país, ya no se puede permitir que haya este tipo de abusos sino que todo sea por lo legal, pero para esto hay que luchar para que la palabra “legal” vuelva a nacer en nuestra sociedad.
Por otra parte, se que si voy a una fiesta, el carro debe quedarse en otro lado, no conmigo. Sólo así yo llego tranquilo a mi casa, les doy menos dolores de cabeza a los pobres policías y a quienes me esperan en casa.
Si tienes alguna sugerencia o comentario, escribe a: dogmatv_ec@yahoo.com